La peregrinación a La Meca es una obligación únicamente para aquellos que estén en buenas condiciones físicas y posean los medios económicos suficientes para poder costearla.

La peregrinación mayor (haŷŷ) tiene lugar durante el 12º mes lunar, llamado dhu-l-hiŷŷa. Los peregrinos, de todas las razas y nacionalidades, se dirigen al harâm, el área sagrada que rodea La Meca, vestidos con el ihrâm, traje ritual compuesto por dos piezas sencillas de tela blanca sin costuras, y que habitualmente será el sudario del creyente cuando este fallezca. Por medio de esta uniformidad, desaparece todo lo que les distingue y les separa.

La Meca es, para la tradición islámica, “el ombligo de la tierra” (surratu-l-ard). La peregrinación consta de una serie de ritos de profundo significado espiritual y gran simbolismo, cuyo origen se remonta a la época “abrahámica”, anterior al islam:

  • Siete vueltas alrededor de la Kaaba (tawâf) en el sentido opuesto a las agujas del reloj. En un rincón de la Kaaba (lit. “cubo”) se encuentra la piedra negra, que simboliza la alianza entre el ser humano y Dios. Los peregrinos tratan de tocarla y besarla en conmemoración de la alianza primordial que hicieron con Dios al aceptar la condición de seres humanos, lo que significa aceptar el sometimiento a Su voluntad.
  • Una marcha a ritmo rápido (sa‘y) entre las colinas de Safâ’ y Marwa, que conmemora la carrera desesperada de Agar, la segunda mujer de Abraham, en busca de agua para dar de beber a su hijo Ismael. Finalmente, una aparición angélica haría brotar la fuente de Zamzam, que no ha dejado jamás de saciar la sed de los peregrinos.
  • La lapidación de las tres columnas de piedra que simbolizan a Satán, erigidas, según la tradición, también por Abraham.
  • La espera en la llanura desértica de ‘Arafa, al pie del Monte de la Misericordia (ŷabal al-rahma). Posteriormente, se sacrificará un animal (habitualmente un cordero) en recuerdo del sacrificio de Abraham, y como símbolo del sacrificio del alma egoica ante Dios. Este sacrificio se repite al mismo tiempo en todos los países musulmanes. Es el día décimo de la peregrinación mayor y la principal fiesta del año islámico (‘îd al-adha). Aunque no es obligatorio, la mayoría de los peregrinos, una vez terminados los ritos que tienen lugar en La Meca y sus proximidades, realizan una visita ritual (ziyâra) a la tumba del profeta Muhammad en Medina.

Existe además una modalidad “menor” de peregrinación a La Meca, denominada ‘umra, en la que los ritos a realizar están restringidos a los que se realizan dentro del harâm de la ciudad sagrada. Esta peregrinación puede hacerse en cualquier momento del año, fuera de los días del haŷŷ.